El Magister describió la dura realidad emocional que atraviesan los bomberos que combaten los incendios forestales en la cordillera y explicó el trabajo de contención psicológica que realizan para mitigar el impacto. Aseguró que, tras nueve días de trabajo intenso, el desgaste psicológico es enorme y los lleva a "desconocerse entre ellos".
“Para que se entienda: el día nueve de trabajo intenso todos sufrimos agotamiento físico, agotamiento psicológico, estamos desarraigados de nuestros afectos y enfocados totalmente en la tarea. Eso, en términos vulgares, hace que nos empecemos a desconocer entre nosotros. Eso genera conflicto”, señaló Sánchez en diálogo con Carlos Ojeda para Pulso de Radio por la 103.3. El especialista, que también es bombero voluntario, subrayó que su rol es “acompañar, contener y gestionar las emociones” para que el daño psicológico “sea lo menos lesivo posible”.
Un trabajo en tres tiempos: antes, durante y después
Sánchez explicó que la psicología de la emergencia trabaja en tres dimensiones clave: la psicoeducación antes de la intervención, la contención en el terreno durante el operativo, y el seguimiento posterior para ver "cómo quedaron después de hacer lo que están haciendo". “Somos todos bomberos y lo que hacemos es, en función de nuestra formación, dedicarnos a cuidar a los bomberos”, afirmó.
Del entusiasmo inicial al colapso emocional
El psicólogo describió la curva emocional que observan en los equipos: “Pasan de una euforia inicial (‘vamos a combatir’) al cansancio, luego a guardar las emociones y finalmente a un punto de colapso donde empiezan a enojarse”. Remarcó que este desgaste no solo lo sufren quienes combaten el fuego en primera línea, sino también los mandos que toman decisiones en el Comando Único de Operaciones. “El desgaste emocional que sufren esas personas que deciden es tan grande como el de quienes actúan”, precisó.
Los vecinos que ayudan: “Quedan fuera del arco de contención”
Sánchez también se refirió a los habitantes de las zonas afectadas que colaboran de manera espontánea, llevando agua o ayudando en logística. “Esas personas lamentablemente están fuera del arco de contención. Se sienten amenazadas en su modo de vida, en sus casas, sus animales, y quedan expuestas emocionalmente sin red de apoyo”, advirtió.
Falta de recursos: “Somos 10 para atender a 700 personas”
Frente a la magnitud de la emergencia, el especialista reconoció la escasez crítica de recursos humanos especializados. “Hoy tenemos aproximadamente 700 personas expuestas: bomberos, personal de Parques Nacionales, de Córdoba… y en el Departamento de Psicología de la provincia somos 10”, detalló. Aunque valoró que el sistema de salud provincial “lentamente se va acercando”, insistió en que “una cosa es estar en un ambiente controlado y otra es estar en el terreno conteniendo a personas que se desbordan”.
“Lo hacemos porque sentimos la obligación”
Para finalizar, Sánchez destacó el compromiso de los equipos de psicología de emergencia. “Lo hacemos porque sí, porque tenemos ganas, porque queremos y sentimos la obligación de hacerlo”, concluyó, dejando en claro que, más allá de los recursos limitados, la contención en el terreno es un pilar fundamental para sostener a quienes arriesgan su vida combatiendo el fuego.
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