Facundo Paredes, un turista comodorense que vacacionaba en Puerto Patriada, vivió en carne propia la evacuación obligatoria tras el incendio forestal que afecta la zona de El Hoyo. En diálogo con “La Medianera” de la Constructora Radio 103.3, relató cómo el lunes pasado, alrededor de las 14 horas, comenzó a verse humo en el horizonte y, pocas horas después, brigadistas y bomberos indicaron la salida inmediata de todos los visitantes.
“Estábamos en una cabaña frente al lago. A las 17:30 nos confirmaron que debíamos evacuar. No hubo tiempo de ordenar nada: todo directo a la camioneta”, contó Paredes, quien viajaba junto a su novia y cuatro amigos más, todos de Comodoro. La caravana de vehículos salió bajo estrictas indicaciones: solo se permitía el paso de 10 autos por vez, y en un tramo crítico de 40 a 50 metros, el fuego ardía a ambos lados del camino.
“Sentimos el calor, pero los brigadistas nos habían avisado: ‘No se asusten, sigan avanzando’. Hubo vehículos que intentaron retroceder por miedo, pero era peligrosísimo”, recordó. Paredes destacó la profesionalidad y calma del personal interviniente –brigadistas, bomberos, policías y vecinos– que, pese a la gravedad, lograron transmitir seguridad. “Nos sentimos guiados y resguardados en todo momento”, afirmó.
La dimensión emocional, después
Recién ayer, ya a salvo en Bariloche –donde reorientaron su viaje–, Paredes pudo dimensionar lo vivido. “Ahí caí: podría haber pasado lo peor. Veo ahora los videos y es una tristeza enorme: es nuestra provincia, nuestra tierra”. Agradeció también la solidaridad espontánea entre evacuados: “Había gente sin vehículo, y en seguida sobraba un lugar en una camioneta o en la caja de una pickup. Nadie quedó atrás”.
Operativo reforzado y avión hidrante
Mientras Paredes y miles de turistas fueron evacuados, el operativo de contención se refuerza con la llegada del avión hidrante más grande de Latinoamérica, que arribará en las próximas horas a Esquel para sumarse a las tareas. El incendio, confirmado como intencional por la fiscalía, ya afectó más de 1.800 hectáreas y motivó la evacuación de más de 3.000 turistas en plena temporada alta.
“Uno valora mucho más el trabajo de los brigadistas y bomberos cuando lo ve de cerca”, cerró Paredes. “Fueron increíbles. Ojalá pronto se controle del todo”.




